La diferencia de Nueva Zelanda

El origen de nuestros productos auténticos comienza en nuestras granjas locales y el salvaje océano Antártico de Nueva Zelanda. Nuestro país tiene un clima cálido y moderado. Aquí los animales tienen tiempo de crecer y disfrutan todo el año de libertad de movimiento en nuestra hermosa naturaleza.

Amor por los animales y la naturaleza

Este rincón especial del mundo debe conservarse para las futuras generaciones. Por eso trabajamos con granjas sostenibles locales que, al igual que nosotros, consideran muy importante el amor por los animales y la naturaleza.

Estamos orgullosos de que los propietarios y los empleados de ZIWI sean todos neozelandeses. Ellos elaboran nuestros alimentos en el precioso pueblo costero de Mount Maunganui, en la isla Norte de Nueva Zelanda.

Carne fresca de primera clase

Nuestro hogar, Nueva Zelanda, posee un clima moderado, por lo que ZIWI utiliza la carne de animales que corren libres y disponen de hierba fresca durante todo el año. Y es que todas nuestras carnes de vacuno, cordero y venado proceden de granjas de cría en libertad sin forrajeras, cobertizos ni jaulas. Nuestros alimentos naturales contienen nutrientes valiosos con únicamente ácidos grasos insaturados. ¡Una auténtica golosina de la madre naturaleza!

SOLO TRABAJAMOS CON AGRICULTORES ÉTICAMENTE RESPONSABLES Y SOSTENIBLES

Pesca sostenible

Nuestro pescado se captura en el océano Antártico de Nueva Zelanda y está controlado estrictamente por las autoridades nacionales para garantizar la máxima sostenibilidad. En parte gracias a ello, la industria pesquera neozelandesa es famosa por ser la pesca más sostenible del mundo.

La calidad en primer lugar

ZIWI ha decidido trabajar solo con granjas y pesqueras sostenibles certificadas que cumplan las estrictas normas de las autoridades neozelandesas. Nuestro equipo de control de calidad colabora estrechamente con todos nuestros proveedores. Juntos se ocupan de que no solo cumplamos todas las normativas legales que se le exigen a la ganadería, pesca y agricultura responsables, sino que incluso las superemos. El resultado: ¡los mejores ingredientes de la tierra y el mar!

Nueva Zelanda es una isla con medidas y controles estrictos en el campo de la bioseguridad. De esta forma, el riesgo de propagación de patógenos en el país es mínimo. Por eso en nuestro país no hay enfermedades animales contagiosas, como la EEB (la enfermedad de las vacas locas) o la fiebre aftosa.